Tradicionalmente se atribuye a las bebidas alcohólicas unos efectos que en realidad no tienen. Entre estos mitos o falsas creencias destacan las siguientes:
- "El alcohol es un alimento": En realidad no es un alimento porque no aporta sustancias nutritivas para el correcto funcionamiento del organismo. Por eso en caso de querer llevar una correcta alimentación (por ejemplo en deportistas), el alcohol no es aconsejable.
- "El alcohol previene enfermedades": El alcohol no es una medicina, todo lo contrario, su abuso provoca enfermedades.
- "El alcohol abre el apetito": El alcohol no abre el apetito, lo que ocurre es que al llegar al estómago, produce secrecciones gástricas y contracciones en el estómago, dando una sensación parecida al hambre, pudiendo llegar a provocar gastritis (inflamación del estómago) e inapetencia. Por eso, los alcohólicos comen poco, porque el alcohol les hace perder el apetito.
- "El alcohol sirve para quitar el frío": Tampoco es cierta esta afirmación, lo que ocurre es trasladar el calor del interior del cuerpo a la superficie, con lo que se percibe en la piel una sensación de calor, pero a costa de enfriar el interior del organismo.
- "El alcohol da fuerzas": También es falso, el alcohol hace que los músculos sean más lentos y que se cansen antes. También produce una disminución de los reflejos y temblores. De hecho, las personas que abusan del alcohol se marean, se tambalean e incluso se caen cuando van andando.
- "La cerveza no es una bebida alcohólica": También es falso, la cerveza es una bebida alcohólica, cuyo consumo abusivo puede llevar también al alcoholismo, enfermedad que padecen las personas que tienen dependencia al alcohol. Incluso las cervezas sin alcohol suelen tener una pequeña cantidad del mismo.